La diferencia aquí seria que ahora la tentación seria en su propia carne. Decidir entre no ir a la cruz e ir, era la copa que Jesús debía beber y soportar por su amargo sabor y dolor:
Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?(Marcos 14:35-38)
Esta declaración demuestra el conocimiento que Jesús tenia del precio a pagar por cada uno de nosotros. Esa copa marco la diferencia entre salvación y condenación. El costo de la copa era incalculable a partir de ese momento, y Él estuvo dispuesto a pagarlo por cada uno de nosotros.



