La compasion surgio dentro de mi hacia esta mujer necesitada, asi que me acerque a ella, le dije quien era, y por que estaba en esta ciudad. Luego le explique en datalle las promesas de Dios acerca de la sanidad. Comparti acerca de la sanidad de nuestra hija que nacio anormal, pero que fue sanada por el Señor Jesucristo. Comparti con ella varios casos de sanidad donde vimos la gran misericordia de Dios. Cuando termine, dijo: «Pero hermano Osteen, si Jesus quiere que yo sufra como la hago, estoy perfectamente dispuesta a sufrir por El. Yo no me estoy quejando. Estoy feliz de sufrir por El.»
A pesar de todo lo que le dije tratando de explicarle cual era el testamento de Dios y Su voluntad, ella estaba totalmente convencida que ella estaba «sufriendo para Jesus.» Yo supe que ella iba a llegar a la tumba en esta condicion de invalidez porque no escucho lo que Jesus le habia dejado en Su Testamento.