Cuando Dios nos está insistiendo sobre algo que tenemos que hacer, ¡Debemos hacerlo!, porque Él no se c
ansara de recordárnoslo por todos los medios.
Quizá una alabanza hablara sobre lo que tienes que hacer, quizá escucharas una predicación que te lo dice claramente.
Quizá oíste o escuchaste alguna experiencia de alguien que te recuerda que es lo que tienes que hacer, o por cualquier medio que Dios quiera enviarte un recordatorio, sin embargo, la mayoría de nosotros somos sordos y ciegos a sus llamados de atención y a sus instrucciones.