El miedo trae consigo angustia, temor a algo que nos pueda acontecer o estemos pasando. Dios siempre está con nosotros, lo que sucede es que en medio del temor creemos que nos abandonó y nos dejó a nuestra suerte, cuando la Biblia dice todo lo contrario: Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.
(Salmos 91:15) Aferrémonos a esa bella promesa que nos hace Dios a través de este bello Salmo. Que nos librará de temores, pero debemos pedírselo con mucha fe y ruego.

