Muchos de nosotros cuando estamos en dificultad o estamos pasando por problemas graves o enfermedades, buscamos si
empre al hombre, antes que buscar a Dios y centrarnos en su eterno poder.
Dios siempre estará por encima de nuestros problemas, por eso mismo centremos nuestra mirada en el y no en la magnitud del problema: No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.
(Jeremías 10:6) Nuestro soberano Dios siempre quiere que le pidamos que intervenga en nuestra causa y que use todo su poder para salvarnos y bendecirnos.
No debemos angustiarnos delante del problema, por muy grande o invencible que este se vea, siempre el poder de Dios tiene que ser nuestra arma de ataque y defensa para poder vencer en todo.


