Todos en algún momento de nuestra vida nos sentiremos angustiados, desesperados, deprimidos, traicionados, humillados,
defraudados, insultados, y hasta despreciados.
Veremos todo a nuestro alrededor como si se nos viniera encima y sentiremos como si Dios está detrás de todo eso o como que a Él no le importará nuestra situación.
Es ahí donde la depresión comenzara a minar nuestra fe y a atacar nuestra fuerte confianza en el Señor. La Biblia nos da 3 consejos prácticos para no dejar que la depresión nos agobie a tal punto de perder la fe y fracasar:



